lunes, septiembre 13, 2010

HASTA QUE LLEGASTE

Ha pasado el tiempo desde la última vez que pise esta plataforma, mi propia plataforma, me había abandonado a mi mismo, aquel ser profundo que vivía inmerso en la nostalgia y en la tristeza de una existencia que perdía sentido al no encontrar aquello tan trascendente para la vida, el amor. Creo que lo he encontrado, y después de una larguisima búsqueda, de una larguisima espera, de agonías, tristezas, lágrimas, emociones y deseperaciones interminables, después de tanto tiempo has llegado a mi vida, no se francamente que pasará y cuanto durara, ni que será de "nosotros", solo se que en este momento de la vida sí aprendí algo mientras me convertía en un ser un poco frío, racionalista y calculador. Aprendí que a pesar de que la vida nos abre y cierra caminos, siempre el destino depende de nosotros mismos, con esa convicción estoy dispuesto a recorrer los senderos de una vida con rumbos inesperados.
Creo que desde hoy brilla el sol en mi vida como nunca antes de la hecho.

Gracias Dios.

p.d: y esto es para ti, mi esperanza hecha hombre:


miércoles, enero 23, 2008


Gracias Heath Ledger
Gracias por ayudarnos y aportar a mejorar nestra dignidad en esta sociedad Homofobica, siempre te recodare.
Tal vez suena un poco excesivo, pero se que hay muchos que me entienden, su pelicula "Brokeback Mountain" me cambio la vida.

¡GRACIAS Y HASTA SIEMPRE!

jueves, junio 14, 2007

Testimonio: "Mi papá es gay"

Hace 17 años, cuando ella tenía dos y sus hermanos un par más, su padre se dio cuenta de que era gay. Sólo recién a los 13 vino a entender qué significaba eso. En este testimonio, la hija de un conocido empresario santiaguino cuenta cómo ha sido vivir con su padre y con el hombre europeo del que él se enamoró.


No es que le dé vergüenza hablar de la homosexualidad de su padre, al contrario, no le ve nada del otro mundo a eso. Si no da nombres ni se saca fotos, es porque a su papá no le gustaría que los trabajadores de su empresa se enteraran. "No entenderían, son demasiado chilenos", ironiza Amalia, que a sus 19 años estudia en una de aquellas universidades privadas que se encumbran en la precordillera santiaguina. Su padre (48) ha estado ligado por años a un rubro que es fácilmente reconocible por las señoras bien de la capital y prefiere no entrar en detalles, sino centrarse en un testimonio de vida que ella califica como "normal, sólo que diferente". Así es para ella haber vivido seis años junto a sus hermanos, su padre y la pareja de éste: un modelo de familia que no todos entienden, pero que para ella funciona como cualquier otra. Cuando Amalia era chica, todas las mañanas era la pareja de su padre la que la iba a dejar al colegio y no fueron pocas las veces que la llevó al doctor cuando estuvo enferma, o la acompañó a comprarse ropa cuando lo necesitó y le dio permiso para salir cuando su papá andaba de viaje.

Para entender lo que ella define como "normal", es necesario remontarse a su infancia y tener una vaga noción acerca del colegio en el que se educó: uno laico, de habla extranjera y en el que era común que algunos de sus alumnos viajaran una vez al año a Europa. A las ciudades más cosmopolitas como Berlín, Frankfurt, Londres y Barcelona, donde lo más probable es que, en un tramo de 10 cuadras, se vea al menos a una pareja de hombres o mujeres tomados (as) de la mano, dándose un beso. En la boca, por supuesto.

Amalia creció sabiendo que su padre tenía muchos amigos, escuchando rumores de que era raro que "no se hubiese vuelto a casar", y recibiendo constantes interrogatorios de sus profesores. "Cuando tenía como 10 años, los más cercanos me preguntaban si mi papá era gay y como yo no sabía qué era eso, les decía que podía ser... Era media inocentona, vivía en mi mundo paralelo, uno en el que ni siquiera tenía relación con mis hermanos. Yo me entretenía sola y no pescaba mucho", cuenta Amalia.

Era tan poca la curiosidad que le producían todos esos rumores, que cuando llegaba a su casa ni siquiera se molestaba en preguntarle a su madre, con quien vivió hasta los 13 años. Se olvidaba. Ni siquiera las veces en que su mamá le gritó al viento, enojada, que su papá era "maricón", ella se inmutó. "¿Quién no grita cosas hirientes cuando se indigna?", comenta esta chica de ojos azules.

Sólo cuando estaba en octavo básico, vino a entender por qué sus padres se habían separado cuando ella tenía dos años: "Simplemente porque a mi papá le gustaban los hombres. Debe haber tenido como 31 años cuando él se dio cuenta... Igual yo ya venía cachando algo raro, porque mis amigas me preguntaban mucho por qué mi papá no se volvía a casar, como mi mamá que ya lo había hecho y estaba a punto de tener otro hijo (...). En esa época mi papá nos llevó a vivir con él y con su pareja, un europeo, pero antes nos sentó y nos dijo ‘soy gay’. Nada po (risas), ¿qué le íbamos a decir? Era una decisión de vida y cada uno hace lo que quiere", argumenta.

Aunque esa vez hubo un espacio para que cada uno hiciera sus preguntas u opinara, nadie se enfureció. Después de que el pater familia les explicara que su rol seguiría siendo el mismo, la homosexualidad nunca volvió a ser un tema a debatir. "Claro, si alguien me preguntaba, yo le contaba. Pero tampoco nos pasábamos hablando de eso. Ni con mi mamá ni con mis hermanos".

Cuando se le pidió a Amalia que contara su historia para el Día del Padre, no se lo pensó mucho. Nada parece complicarla ni estresarla. Quizás, porque es precisamente la actitud que le pavimenta un camino sin baches ante tan pocos convencionalismos. "No hemos tenido una vida como los demás, pero tampoco hemos vivido mal ni estamos traumados. Mi papá ha sido súper preocupado por nosotros, nos ha criado y nos ha dado buena educación. Es que ser gay no lo hace una persona mala. Muchos piensan eso y me dicen ‘pero cómo vives con tu papá’... Pero es lo mismo que todos no más. Yo nunca lo he visto dándose la mano o haciéndole cariño a su pareja. En 10 años, ¡ni siquiera una mirada rara ni nada de eso! Es que es un asunto de respeto mutuo. Nosotros lo aceptamos y no le decimos nada, pero él tiene que cumplir con su parte", aclara Amalia.

Siempre le han preguntado si ella tomó todo bien por el hecho de ser mujer, pero ella cuenta que su forma de ser le impide ver esto como un drama o un gran tema. Tanto así, que la mayoría de sus amigos se fueron dando cuenta de que su papá era homosexual, porque cuando iban a su casa, sólo veían un dormitorio principal y dos hombres adultos en la familia. "Incluso, cuando me ponía a pololear, yo no me daba el trabajo de explicar nada. Claro que si a los dos años, no me preguntaban nada, igual les decía algo (risas). En general, para ellos era más tema que para mí, pero más por el lado de explicarles a los papás. Una sola vez tuve un pololo que fue pesado conmigo: se burlaba de los homosexuales delante de mí, así es que eso se acabó luego. La pareja que tengo ahora se percató solo y lo entendió bien... Es que tampoco salgo con hombres muy conservadores y menos con tipos muy católicos. Muchas veces me he preguntado qué habría sido de mí si hubiera estudiado en el colegio Cumbres...".

Amalia no sabe bien si de todos sus hermanos, ella es quien lo ha asumido mejor, porque curiosamente, nunca han conversado el tema. Y aunque para su hermano no todo ha sido 100% cómodo -"porque hay una etapa en que los hombres viven haciendo chistes de homosexuales, con el maricón para allá y maricón para acá", afirma- lo fundamental es que siempre empatizaron con la pareja de su padre. "Nosotros le conocimos como tres pololos antes que el actual y aunque nos encariñamos con todos, el de ahora (también de 48 años y empresario) siempre fue muy paternal, preocupado de nosotros. Creo que siempre quiso tenernos como hijos. Así es que empezamos a ir a la playa con él, a viajar todos juntos a Europa y de a poco comenzamos a armar una familia. Creo que eso también fue un punto importante para que mi mamá aceptara que nos fuéramos a vivir con ellos (...) A los dos les tenemos el mismo respeto. A la pareja de mi papá también le pregunto si puedo salir, si me presta su auto, si me puede pasar a comprar un libro para la universidad, etc. Y cuando estoy pololeando, le cuento y le pregunto qué le parece. Pero los dos cumplen el mismo rol, de hecho, los dos nos mantienen económicamente. Lo que sí, mi papá es mi papá. Obvio que el Día del Padre salimos a comer todos, pero celebramos al biológico".

La menor de los tres hermanos, dice que fue a él a quien recurrió cuando estuvo deprimida el año pasado, cuando estudiaba algo que no le gustaba en lo absoluto. "Mi papá es el que me cacha desde chica. Lo malo es que es un poco cuadrado. Es raro, porque uno no cree que un papá gay pueda ser estricto, pero lo es. Entonces su pareja es como el moderador, el que me ayuda a entender por qué actúa de tal o cual manera. Muchas veces prefiero hablar algunas cosas con él, pero cuando estoy mal, siempre recurro a mi papá", reconoce Amalia.

Los que miran la situación desde fuera, piensan que nada bueno puede salir de ahí. Y aunque una de sus hermanas está yendo actualmente al siquiatra, no tiene que ver con la estructura familiar en la que viven. "Ella está con crisis vocacional, tal como yo la tuve el año pasado y tal como la tienen miles de jóvenes. Toda la gente piensa que estamos traumados, pero cuando se acercan a nuestra vida encuentran que somos demasiado normales y que mi papá es igual a los otros papás. Es cierto que a veces peleamos fuerte y le sacamos en cara a mi papá lo de ser gay y todo lo que ha conllevado. Pero cuando uno está enojado, siempre dice cosas hirientes. Quizás lo que le hemos enrostrado es que hubiésemos tenido que vivir algo tan distinto. Pero después de esas peleas siempre me preguntaba: ¿por qué ser como el resto? No tiene nada de malo ser diferente, lo que pasa es que en Chile se le tiene miedo a eso. Yo creo que hay muchísimos casos como el de nosotros, pero nunca se reconoce", dice.

Hoy los integrantes de este núcleo han cuajado de tal manera, que les resultaría doloroso pensar en una separación de sus "dos padres" (incluso a sus nanas, que llevan años con ellos). Pero nada hace pensar en algo así, pues en los 11 años que llevan juntos, nunca los han visto pelear. "Y si lo han hecho, no ha sido delante de nosotros. Ellos son muy respetuosos", asegura.

Ni a Amalia ni a sus hermanos se les pasó nunca por la cabeza hacerle la guerra a la nueva figura paternal que se incorporaba a la familia. Básicamente, porque aunque fueran adolescentes, se daban cuenta de que él era una buena persona y, por sobre todas las cosas, que quería a su padre.

La joven especula que para sus abuelos puede haber resultado más difícil de aceptar la nueva situación, pero con el tiempo, todo volvió a su lugar. "Nosotros ganamos otros abuelos más. Siempre viajamos en julio a ver a sus papás a Europa y varias navidades las pasamos con ellos. Nos quieren mucho y nosotros nos volvimos muy cercanos a ellos", cuenta la joven.

Pareciera que Amalia es deslenguada, por la certera forma que tiene de hablar y analizar cada una de las situaciones que le ha tocado vivir. Pero es introvertida, serena, silenciosa. Cuesta sacarle una palabra amarga respecto de todo lo que tenga que ver con la historia de amor de su padre. Después de horas de conversación, se da permiso para compartir un solo aspecto "flaco" de su experiencia. "Algunas veces me he preguntado qué habría sido de nosotros si hubiéramos tenido una familia tradicional, con una mamá y un papá... Quizás eso nos hubiera ahorrado darle explicaciones a la gente que iba para la casa. Pero la verdad es que cuando pienso eso, encuentro que hay cosas peores que haber tenido un papá gay. Como por ejemplo, tener un hermano enfermo. Creo que habría sido mucho más duro para mí... Vivir con esta singular familia nos enseñó a mí y a mis hermanos a tener un criterio más amplio que el de la mayoría de los chilenos. Falta todavía para alcanzar una tolerancia total, pero de a poco vamos progresando. La otra vez iba caminando por Providencia y vi a dos mujeres darse un beso".

Amalia relata que alguna vez le dio vuelta a la teoría que sostiene que la homosexualidad tiene una explicación genética, pero su conclusión fue unívoca esa vez: "No creo en eso. Por mucho que se haya probado, creo que influye mucho el ambiente donde uno se cría, las personas que te rodearon, sus creencias religiosas. Pienso que el hombre es como su entorno lo lleva a ser".

Por algo, asegura que su papá no es la caricatura del homosexual que la gente suele imaginar. "Si mi papá fuera una ‘loca’, como esos gays que gritan y son medios histéricos, las cosas serían muy distintas. Me provocaría un rechazo total y jamás me hubiese ido a vivir con él ni con su pareja. Pero él no es así, en ningún minuto ha perdido su masculinidad. Yo no me avergüenzo de él, al contrario. Yo a mi papá lo quiero" \\.

FUENTE: LATERCERA-REVISTA MUJER

miércoles, febrero 28, 2007

María Gracia Subercaseaux

“Una mujer homosexual es mirada con los peores ojos”
“La televisión puede sacar lo peor de ti, puede ser muy dañina. La necesidad de pisotear al otro para figurar lo vuelve todo hostil, desagradable y antiestético”.

Felipe Saleh
Nación Domingo

Ser gay en televisión puede ser hasta rentable por estos días. Al menos para los hombres. Pero, ¿ocurre lo mismo para una mujer? A poco de que se celebre el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, le preguntamos a la fotógrafa y panelista de “Pasiones” sobre las obligaciones que ellas tienen en pantalla y por qué cuando entran en la farándula saben que está prohibida la palabra “lesbiana”.
- La estética de la televisión es medio uniforme con las mujeres. El look de bomba sexy parece hasta medio obligado.
- Yo lo encuentro un poco vulgar. Pero no es culpa de las mujeres.
- ¿Y de quién? ¿De los ejecutivos y productores?
- Bueno, si a uno le piden algo puedes decir que no y hasta imponer tu propio estilo. Lo que pasa es que hay muchas mujeres, y hombres también, que quieren ser parte de la televisión a toda costa, entonces son capaces de hacer cualquier cosa y de renunciar a lo que sienten. En el fondo se venden, porque el deseo de pertenecer al mundo de la televisión es muy fuerte.
- ¿Y cual es la gracia? Tú también estás dentro, aunque sea en otro contexto.
- A mi no me interesa pertenecer a ese mundo del cual hablamos: un poco vulgar, de programas que hablan solamente de cómo se comportan otras personas. Eso no me llama la atención. Volverse una persona conocida y luego famosa tiene muchos beneficios, pero muchas más cosas en contra. Hay que tener cierto nivel de inteligencia para saber hasta donde involucrarse; son pocas las personas que han logrado no entregar su vida a ese comidillo. La televisión puede sacar lo peor de ti, puede ser muy dañina. La necesidad de pisotear al otro para figurar lo vuelve todo hostil, desagradable y antiestético.
- ¿Hay reglas no escritas sobre lo que se puede o no hacer, decir o mostrar?
- No lo tengo claro, pero yo creo que es preferible guardar ciertos secretos. Exponerse tanto es pan para hoy y hambre para mañana. Aunque hay mujeres que viven de eso y les da buena plata, porque cobran por ir a ciertos programas. A mí no me compensa, pero es cosa de gustos, creo que es una opción legítima.
- Vuelvo a lo que está o no está permitido. Cuando Ítalo Passalaqua y Jordi Castell dijeron que eran homosexuales no pasó nada, e incluso fue considerado un síntoma de progresismo. Pero cuando se habló de un romance de Daniella Campos con una mujer, o se ventilan rumores sobre la sexualidad de Marlen Olivari, aparece como un escándalo.
- Las mujeres hemos sido privadas de más libertades que los hombres, históricamente. Pero hay muchas mujeres a las que no les interesa que se sepa. ¡Es que es tan privado con quién uno se mete a la cama!
- Pero si apareces en televisión, la gente te va a hacer un escáner. El problema es cuando mientes sobre tu verdadera orientación.
- Entiendo que alguien omita. Que mienta me parece mal. Entiendo que alguien no lo diga porque una mujer homosexual es mirada con los peores ojos, es mucho más duro contar su condición. Además, siempre las mujeres son más reservadas con su intimidad. Es personal contarlo o no, lucrar con eso o no. Ojo, que yo respeto mucho a Ítalo y a Jordi y no digo que las personas que lo hayan contado estén lucrando.

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sábado, diciembre 02, 2006


AMOR, ES LO QUE NECESITO
BROKEBACK FLASHBACK

INSEGURIDAD + INSEGURIDAD



siento que pasa el tiempo y a pesar de todo no puedo evadir la realidad que vivo, el ni siquiera tener una seguridad sobre mi sexualidad, tal vez lo que ocurre es que no soy capaz de reconocer de verdad que soy gay, no tengo claridad sobre las cosas, no puedo decirlo con seguridad, no puedo sentirme seguro, no puedo decir que tengo seguridad en mi vida, porque aquel fantasma que me a perseguido durante años es aquello de lo cual no tengo certezas, me hace sentir mal, me hace sentir y recordar aquello por lo cual he llorado y sufrido, pero por lo cual no he sentido satisfacción nunca en mi vida, tal vez corta pero nebulosa, me duele el alma, es algo raro, intangible y poco manejable, es doloroso y admitiendo mi debilidad, la verdad nose que deparara el futuro pero espero sera más fuerte y ser capaz de Enfrentar como hombre como persona fuerte esta realidad que aparte de mi, inseparable y permanente.

miércoles, octubre 11, 2006

LA FAMOSA "PUC"

PUC se llama el proyecto de ley para regular las uniones homosexuales, como Pacto de Unión Civil. Esto me pone muy contento porque hoy hemos dado un nuevo paso, cada vez se acerca la posibilidad de que las personas de nuestra sociedad se encuentren en más condiciones de equidad, ya que pronto se regulara las uniones civiles entre homosexuales que es uno de los más grandes avances en términos de reconocimiento de la homosexualidad en la sociedad y la pluralidad de esta, lo que demuestra que avanzamos por un sendero correcto y que permitirá que cada día tengamos un país más comprometido con la dignidad de todos sus integrantes.
Felicidades a todos los GAYS, porque es un triunfo de la dignidad.

CREO YA ESTAR ACOSTUMBRADO, AUNQUE IGUAL ME DUELE QUE HABLES ASÍ






Creo estar acostumbrado, no me duele que te refieras a los homosexuales como personas que no son normales, se que por lo menos has avanzado en tú pensamiento con respecto a los gays, pues antes solo decías que eran unos raros anormales, maricones, etc. pero hoy reconoces y eres capaz de decir que merecen ser respetados en su dignidad como personas, eso me hace feliz, ya que tú fuiste formado en otro contexto social, tú formación la recibiste de alguien que solo lucho por tú bien y por tú futuro, para que tuvieras el mejor futuro y de acuerdo a como ella fue formada, no es culpa tuya, reconozco y me alegro de la capacidad de nuestra sociedad de tomar el tema y de reconocer la necesidad de abrir los espacios a los que no están incluidos, yo soy un homofobico en muchos grados, se que no tengo la culpa tampoco, por eso me cuesta tanto aceparme a mi mismo, esta sociedad nos formo así, y nosotros somos los únicos que seremos los encargados de cambiar las visiones negativas hacia nosotros, solo con responsabilidad.

lunes, septiembre 11, 2006

Si tuviera las fuerzas para decirte Papá...

Papá:
-La verdad es muy difícil enfrentar y decirte lo que tengo que decir, y es que sin querer vivo algo que para la vida de una persona común en nuestra sociedad es inmensamente difícil sobrellevar y superar.
Papá, "soy homosexual", es cierto, y tengo certeza de ello, se que para ti puede ser muy doloroso, para mi también lo es y siempre lo ha sido, no quise que fuera así y si fuese por mi nunca hubiera sido de esta forma, esto es lo más triste, no puedo estar orgulloso de ser lo que soy, de ser lo que Díos quiso que fuera, porque mis paradigmas sociales me hacen creer que no estoy dentro de la lista de los buenos, ejemplo de esto, la iglesia Católica. Tú sabes todas esas cosas que forman parte de la sociedad y estoy tremendamente feliz y orgulloso de verte defender a los homosexuales en su dignidad, siendo que tiempo atrás eras tremendamente homo fóbico, la verdad eso me da mucha fuerza y me hace feliz dentro de lo triste que me siento al pensar en lo discriminadora de nuestra sociedad.
-no quisiera traspasar a ti mi gran pena que es algo que con
el tiempo he ido asimilando y superando, sino solo tener tú apoyo para sentir que lo que el mismo Díos hizo de mi no es algo malo, quiero sentir que no soy un error de la naturaleza, quiero creer en díos pero la iglesia no me deja, la verdad, es importante para mi tener certezas en mi vida, tú sabes que intento siempre darle sentido a la vida, una vida con respuestas claras a las preguntas que habitualmente me hago, es ser, para vivir con certezas.
-Papá, espero comprendas mi situación, ojala hubiera podido decirte antes o tal vez, ojala nunca hubiera tenido que contarte algo tan triste.


TE QUIERO PAPÁ...